¿Por qué cambiar solo el bombín y no toda la cerradura?

Mucha gente cree que, cuando se pierde una llave o se quiere más seguridad, hay que cambiarlo todo. El mecanismo entero. En la mayoría de los casos no es así.

La cerradura es el conjunto de piezas que van embutidas en la puerta. El bombín, o cilindro, es solo la pieza donde metes la llave, y es la que decide quién abre y quién no. Si cambias el bombín, las llaves antiguas dejan de funcionar y estrenas juego nuevo. Es más rápido y bastante más económico que cambiar la cerradura completa.

La cerradura entera solo se cambia cuando el mecanismo interno (los bulones, el resbalón) está dañado. Y eso pasa bastante menos.

Antes de empezar: lo que necesitas tener a mano

No hace falta un arsenal de herramientas. Para cambiar un bombín de perfil europeo, que es con diferencia el más habitual en las puertas que vemos en Bilbao, solo vas a necesitar:

  • Un destornillador de estrella. Para un único tornillo.
  • El bombín nuevo. Con su juego de llaves.
  • Una de las llaves del bombín antiguo. Sin ella no podrás sacarlo.

Nada más. Si la cosa se complica y empiezas a echar mano del taladro o de una palanca, es que algo va mal.

Para.

El paso clave: medir bien el bombín

Aquí es donde falla casi todo el mundo. Un bombín mal medido no sirve para nada: o sobresale demasiado por fuera, y se lo pones fácil a quien quiera partirlo, o se queda corto y la llave no entra bien.

El bombín se mide desde el centro del agujero del tornillo de fijación hacia cada extremo. No de punta a punta.

  1. Saca el bombín antiguo. Abre la puerta. En el canto, a la altura del bombín, verás un tornillo. Quítalo del todo. Después mete la llave, gírala unos 15 o 20 grados, como si fueras a abrir, y tira suavemente hacia ti. La leva se alineará con el cuerpo del cilindro y saldrá sin esfuerzo.
  2. Mide las dos distancias. Con el bombín fuera, déjalo sobre una mesa y localiza el agujero del tornillo. Mide en milímetros desde el centro de ese agujero hasta el extremo izquierdo y luego hasta el derecho. Apunta las dos medidas.

Lo más común son medidas simétricas, como 30 × 30 mm o 35 × 35 mm. Pero en muchas puertas, sobre todo si llevan escudo protector, son asimétricas: 30 × 40 mm, 30 × 50 mm, etc. Tienes que comprar exactamente la misma medida. Y ojo: un 30 × 40 no es lo mismo que un 40 × 30, porque cambia la posición de la leva.

El error de la leva

La leva es esa pieza negra que gira cuando mueves la llave. Hay bombines de leva larga y de leva corta. Las cerraduras de puertas de madera suelen llevar leva corta; las de puertas metálicas, a menudo, leva larga. Fíjate bien en la del tuyo y compra uno igual, porque si te equivocas la cerradura no funcionará.

El cambio, paso a paso y sin dramas

Con el bombín nuevo y de la medida correcta, el resto es coser y cantar.

  1. Prepara el bombín nuevo. Mete la llave en el cilindro y gírala un poco para que la leva quede oculta, igual que hiciste para sacar el viejo.
  2. Deslízalo en el hueco. Introdúcelo con cuidado en el agujero de la cerradura. Si no entra, mueve la llave un milímetro a un lado o a otro hasta dar con el punto.
  3. Pon el tornillo. Ya dentro, haz pequeños movimientos hacia dentro y hacia fuera hasta que el agujero del bombín y el de la cerradura queden alineados. Vuelve a poner el tornillo de fijación y apriétalo hasta que quede firme, sin forzarlo a muerte.

Listo. Ya está cambiado.

¿Y si algo sale mal? Cuándo es mejor llamar

Esta guía vale para una situación ideal, y el oficio nos ha enseñado que la situación ideal no siempre se da. Mejor parar y llamar a un profesional si te encuentras con alguno de estos casos:

  • El tornillo de fijación no sale. Está oxidado, pasado de rosca o alguien lo pegó con fijatornillos. Si lo fuerzas, puedes romperle la cabeza o dañar la rosca de la cerradura, y entonces el problema es mayor.
  • El bombín no sale ni a la de tres. Puede que la cerradura se haya deformado o que el cilindro esté tocado por un intento de robo. También nos encontramos muchos en los que la humedad de Bilbao ha hecho su trabajo y la corrosión lo ha dejado todo soldado.
  • Tienes una puerta acorazada o una cerradura de alta seguridad. Son sistemas más complejos. A veces llevan bloqueos adicionales o escudos que necesitan herramientas específicas para desmontarlos sin dañarlos.
  • Es una cerradura de una comunidad de vecinos. Puede formar parte de un sistema de llave maestra (amaestramiento). Si pones un bombín normal, esa llave dejará de abrir el portal o el garaje. Hay que pedir un bombín específico para ese amaestramiento.

En una urgencia, como unas llaves perdidas a las tres de la mañana, intentar hacer esto a oscuras y con prisas suele acabar mal. Para eso está un servicio 24 horas.

Un último consejo antes de cerrar la puerta

Ya has puesto el bombín nuevo y has apretado el tornillo. Bien.

Ahora, con la puerta abierta, prueba la llave nueva. Echa todas las vueltas, quítalas y abre el resbalón. Repítelo varias veces y luego haz lo mismo desde fuera, comprobando que todo va suave.

Cierra la puerta solo cuando estés seguro de que funciona bien. Probarlo por primera vez con la puerta cerrada es la manera más rápida de acabar llamando al cerrajero porque te has quedado fuera.